29 octubre, 2010
DOCUTOPÍA. 1ª MOSTRA DE DOCUMENTAL ALTERNATIVO
14 julio, 2010
STALKER. OUTRA OLLADA AO IMAXINÁRIO DE TARKOVSKI.
«En este mundo hay dos grandes tragedias. Una es no obtener lo que uno desea y la otra es obtenerlo» Oscar Wilde
Stalker nace a partir del relato Partida de recreo en el campo, de los hermanos Arcadi y Boris Strugatsiki, que escribieron el guión junto con Tarkovski, aunque no aparece acreditado. Como en Solaris (Solyaris, 1972), la ciencia—ficción le sirve al director ruso una vez más como un mero pretexto para indagar en la naturaleza humana mediante el planteamiento de conflictos morales de difícil solución a sus personajes, frágiles e insignificantes humanos, débiles humanos.
Cerca de una pequeña ciudad rusa cayó un meteorito. Desde entonces, la zona ( La Zona ) ha sido acordonada por el ejército prohibiéndose su entrada a toda la población. Existe la creencia de que en La Zona hay una Habitación donde el que entra puede ver hechos realidad todos sus deseos. Los Stalkers o guías se encargan de sortear todos los peligros y conducir hasta La Habitación a aquellos que lo desean.
Stalker es un viaje de ida y vuelta a La Zona, a la Habitación, de tres hombres: El Guía (El Stalker), El Escritor y El Profesor. El Stalker únicamente busca ayudar a los otros, saliendo perjudicado él mismo (los Stalkers tienen hijos mutantes, todo el mundo lo sabe, y su hija no es una excepción). Al final, su sacrificio solo obtendrá a cambio desagradecimiento y desilusión; El Escritor busca la inspiración que ha perdido. Poco a poco se irá dando cuenta de que es posible que si la consigue, si se convierte en un genio, entonces lo que escriba no le servirá para nada, ya que nada podrá demostrarse a sí mismo; Lo que realmente busca El Profesor no se revelará hasta el final. Hasta entonces, los diálogos con sus compañeros dejan intuir que la verdad que busca a través de la ciencia del mismo modo que el Escritor lo hace mediante el arte, es precisamente lo que quiere encontrar en esa Habitación, aunque su verdadero objetivo es bastante distinto.
Pero a su vez Stalker también es un viaje al interior de sus almas, y en lugares tan recónditos a veces se pueden encontrar cosas muy desagradables.
No será un viaje fácil, porque La Zona está llena de trampas, y, como si de un ser vivo se tratase, es capaz de discernir quién puede y quien no puede entrar en ella. El Stalker cree que sólo a los más desgraciados se les permite la entrada en La Habitación. El resto, morirá en el camino. Y aún así, no se asegura que se cumplan los deseos, más bien, no se asegura si se cumplirán los deseos nobles o aquellos que permanecen ocultos en el subconsciente. Eso es lo que le ocurrió a Puercoespín, otro Stalker, que se suicidó cuando se cubrió de riqueza al regresar a la ciudad en lugar de recuperar a su hermano muerto. El Escritor ya sospecha todo esto antes incluso de comenzar el viaje: «Mi consciencia desea la victoria del vegetarianismo en todo el mundo. Mi subconsciencia anhela un pedazo de carne fresca». Después, terminará concluyendo que los únicos dignos de entrar en esa Habitación son las personas bondadosas con tal limpieza en el alma que no tuviesen nada que ocultar, sin un ápice de maldad ni deseos de los que avergonzarse. Pero, ¿Existe alguien así? ¿Hay alguien capaz de creer hasta tal punto en sí mismo como para, sabiendo lo que ha dicho El Escritor, atreverse a pedir algo en esa Habitación?
La trampa más peligrosa de La Zona es, por tanto, la propia naturaleza humana, algo a lo que resulta muy difícil enfrentarse. El Stalker se lamentará al final del viaje de la inutilidad de la misión, de la inutilidad de su trabajo, y lo peor de todo, la inutilidad de su vida, dándose cuenta de que nadie necesita esa Habitación, porque nadie cree, nadie tiene Fe. ¿Tal vez su esposa le salve de ese vacío existencial? ¿Tal vez su hija, como la niña de La palabra (Ordet, Carl T, Dreyer, 1954), sea la única capaz de devolverle al protagonista la Fe en la Humanidad ?
El director de El espejo (Zerkalo, 1975), haciendo gala de su habitual ritmo pausado, se toma su tiempo para irnos contando todas estas cosas, que se van descubriendo con cuentagotas, a medida que avanza el viaje. Primero vemos a los hombres que se reunen, parece que van a un lugar llamado misteriosamente La Zona, pero no sabemos que es lo que van a hacer allí. Pronto veremos las dificultades que tienen para entrar, como a punto están de perder la vida a manos del ejército. Pasados los alambres de espinos, una vez dentro, comenzamos a oir hablar de Puercoespín, el Stalker que se suicidó, de La Habitación, de los deseos e inquietudes de los protagonistas. Poco a poco, se va creando una atmósfera de misterio e incertidumbre en torno a todo lo referente a La Zona y sus peligros, y el espectador se sumerge en el viaje como si fuera el cuarto expedicionario, dispuesto a llegar a esa Habitación cueste lo que cueste. Si se tarda dos horas y media, como si se tarda cinco, no será tiempo perdido.
Como todo el cine de Tarkovski, que en el fondo siempre se ha definido a sí mismo como un poeta, Stalker está plagado de imágenes que permanecerán para siempre en la memoria —que permiten, años después de vista la película, reconocer al instante el trayecto inicial en tren, por ejemplo, al verse reproducido en el televisor del protagonista de Lejano (Uzak, Nuri Bilge Ceylan, 2002)—, pues desprenden una insólita belleza que atrae al espectador, al que no debiera importarle, sino sólo disfrutar con, la longitud de ciertos planos en los que no ocurre nada (para que negarlo), pero lo que esta viendo ha de contemplarse como lo que es, un cuadro, un poema visual, un trozo de realidad esculpida en el tiempo. «La humanidad existe para crear obras de arte. Esto es altruista, a diferencia de otras acciones humanas» dice el Escritor.
Sorprende en Stalker la parte inicial de la película, con una fotografía en color sepia que no llega a ser blanco y negro, pero casi, que convierte a la ciudad en un lugar lúgubre y penoso a ojos del espectador, para transformarse en vivo color al llegar a La Zona, el lugar donde se realizan los sueños. Una Zona plagada de campos verdes, como los que aparecen en otros filmes del director como Solaris, El espejo, Sacrificio (Offret, 1986) o Nosthalgia (id., 1983), logrando así un contraste para nada gratuito, que refleja la diferencia entre ambos lugares: La Zona, que como un animal venenoso, aunque tiene colores llamativos puede ser mortal, y la ciudad, gris, sombría y monótona, un lugar del que muchos quieren escapar. La Habitación es la válvula de escape que todos anhelan.
Como en sus otras películas, Tarkovski introduce fragmentos de conocidas piezas clásicas en algunos momentos clave, subrayando la importancia del instante. En esta ocasión los elegidos son el bolero de Ravel, cuando termina la expedición y el desencanto se apodera de los tres exploradores, y la Novena de Beethoven (el Himno de la Alegría ), en el final de la película, el momento revelador, el momento de la Fe, el momento de creer en la Humanidad. Pero ¿Es la Fe de la niña, esa que dicen que mueve montañas, la que mueve los vasos, o ese movimiento es únicamente una parte más de la mutación adquirida por la hija del Stalker, que adquiere poderes mentales? Como suele decirse, es cuestión de Fe. Que el espectador decida.
Texto tirado da publicación dixital "Miradas de cine" nº 41.
18 mayo, 2010
50 ANOS DUN FILME MÍTICO
El cine, como todas las artes, se redescubre periódicamente, generar siempre rupturas sólo es posible con la excepción. Estas excepciones son en sí mismas actos políticos en tanto se distancian de una tradición, violentan un status quo y se reconocen como principio y fin.
LO REAL
La pretensión de realismo, en tanto atributo donde se fundamenta el impulso de verosimilitud que persigue todo realizador, siempre fue y continúa siendo el motor de la creación cinematográfica. Esta obsesión de realismo puede otorgar a la obra verdad y validez, ambas cualidades inherentes a cualquier forma discursiva que pretenda aprehender lo real.
En este relato de aprehensión de lo real, el cine, como artefacto de sujeción del tiempo, se ha asociado con la memoria, puesto que permite congelar el tiempo (momificarlo, diría Bazin). De la misma manera, siendo registro se constituye en evidencia, en tanto elemento sígnico que permite confeccionar una realidad más amplia y a su vez, desde la noción de confección, se va hilando lo real con insumos de la realidad.
En esta confección es que el cine encuentra, como desde hace cien años, su primera ruptura ontológica entre el realismo y la ficción, ámbitos que buscaron validar su objeto desde la constitución de una realidad: la llegada del tren o un viaje a la luna.
Esta es la base epistémico, por decirlo de alguna manera, del cine que se conoce y reconoce como clásico. Para construir un discurso ficcional o no, el cine se sirvió de técnicas que podemos reducirlas al montaje, en tanto sutura entre las partes que construyen el discurso, el cual no debe develar la presencia de un artífice (es decir, presentarse como la evidencia de una realidad aislada en la pantalla), pero que evoca a elementos externos a ella. Es el montaje el que permite esculpir el tiempo en el cine, en tanto logra la continuidad y, al cortarla, la tan ansiada discontinuidad; similar es el tratamiento espacial, puesto que espacio a la vez se quiebra y se reconfigura al encuadrarlo, creando otro espacio que encierra tiempo.
Estos elementos (expuestos de manera exageradamente sucinta) serán violentados con los nuevos cines, aquellos movimientos posteriores a La Nouvelle Vague (Nueva Ola francesa), cuando tuvo su primera gran ruptura, no emanada de un elemento técnico como fue el sonoro o el color, sino de la forma y el fondo: una ruptura estética (la emergencia del cine moderno).
RUPTURA
Si la historia como relato descriptivo permite identificar en las obras líneas de fuga, influencias, apropiaciones y mutaciones, puede resumirse como la colección de esos hitos. Pero cuando se suceden transformaciones, ya sean referidas a la forma y al fondo, de manera violenta y enmarcadas en una sola obra o en un solo autor, se está ante una ruptura.
En À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960) encontramos estos elementos. La opera prima de Godard transita entre el realismo y el más evidente artificio. Desde la mirada invasiva con cámaras livianas al espacio público, elemento fundamental de la Nueva Ola, registró lo real pero con la evidencia explicita de la manipulación.
Esta evidencia, prueba de la manipulación de un autor, se presenta a partir del montaje. Transgrediendo todo lo que los manuales clásicos de montaje sugieren, Godard corta dentro del plano, rompiendo todo artificio de continuidad espacial y temporal en la imagen y potenciando una postura ideológica respecto al montaje y la manipulación respecto a lo académico que supone hasta nuestros días, y que señala que el montaje más efectivo es aquel que no se ve, aquel en el que el espectador no percibe como una manipulación formal.
El montaje de Al final de la escapada sugiere que el cortar bloques es una forma vinculada con el pasado, con aquel cine que sólo busca imitar algo real y proporcionar un elemento distractivo en y sobre el espectador: para Godard el cine es una forma de escritura, una forma de resistencia y una forma de vida. Esta elección ética supuso que él denominase a su cine como una forma de reescritura crítica, reemplazando el cine por el papel para ejercer la crítica.
En esta elección no sólo ética sino estética, es que Godard se hace presente en la pantalla a partir del despliegue artificioso en el montaje y, especialmente, en la disolución del género. Al final de la escapada supone ser un thriller policial, sin embargo, el género se va desvaneciendo en tanto el registro es documental y lo principal, el suspense, decae.
Con la utilización de la forma de registro casi documental, filmando Paris, un viaje y la intimidad de una pareja, es que Al final de la escapada rompe con todo lo que le precede: imágenes de Paris, con un travelling en retroceso cámara en hombro interviniendo sobre la realidad, refrescando el cine, y el rechazo a establecer conversaciones cuyo fin sea el de brindar elementos claves al espectador para la resolución del conflicto y el permitirnos ver qué pasa en una habitación entre una pareja durante 23 minutos, donde en realidad no pasa aparentemente nada.
En esta apariencia vacua es que Godard –y el cine posterior que, al menos en la década del 60, es obligatoriamente post-godardiano– apuesta la evidencia del tiempo real, el nuevo estatus ontológico de la imagen fílmica y la unión de ficción y no ficción, molesta para muchos hasta el día de hoy, porque sus limites son ideológicos y no estrictamente formales.
Con la famosa escena de 23 minutos, el bloque principal de la película, el cine moderno cobra mayor forma, ya que el género desaparece. En esta escena, el drama y el suspenso se disuelven, permitiendonos comprender qué es lo que pasa en una habitación entre una pareja, sin suspenso, sin malabarismos ni giros narrativos, años antes de que Warhol descubriese -a él se le atribuye- el tiempo real.
En 1960, la tecnología ya permitía registrar sonido directo, por ello también es que el documental sale desde ese año a la calle, grabando audio e imagen simultáneamente. Sin embargo, Godard complejiza esta posibilidad, generando una sana y siempre necesaria discusión ética sobre el estatus del documental: ¿por qué las películas no son el documental de sí mismas? interroga Godard citando a Rossellini, o ¿cuál es la forma de registrar la vida en las calles de Paris, cuando estas son un artificio?
Además de esto, Al final de la escapada inaugura una década donde el cine empezó a pensar lo real, reflexionando el estatus ético de la mirada y repensando el género desde la tensión con el autor.
Estos elementos coadyuvan a la emergencia del cine moderno. Pero el signo más agresivo de Al final de la escapada se revela al final de la película, cuando Jean Seberg guía su mirada hacia la cámara, es decir, directamente hacia nosotros. Esta mirada interpela al espectador por muchos motivos, pero principalmente porque supone la ruptura del artificio obra-espectador.
Las huellas de Al final de la escapada se las encuentran en todas las cinematografías hasta el día de hoy. En la cinematografía española, el mejor ejemplo se encuentra en el epílogo de Yawar Mallku de Jorge Sanjinés.
10 noviembre, 2009
NOVOS HORÁRIOS, NOVOS DÍAS, NOVAS OPORTUNIDADES.
08 julio, 2009
CICLO ADICADO A RAINER WERNER FASSBINDER





27 mayo, 2009
APRESÉNTA-NOS O TEU FILME FAVORITO
06 mayo, 2009
REVISITANDO THEO ANGELOPOULOS
Pois sí, voltamos a Theo Angelopoulos. Proxectaremos os seus primeiros filmes, até hai pouco inéditos.
Ben é sabido que a vida divíde-se entre, ademáis de outras consideracións, os que tivemos a sorte de desfrutar do cineasta grego e os que non. Pola nosa parte faremos o imposível para que ninguén sinta ese vacío existencial e poida desfrutar desta oportunidade (outra máis) para se achegar a unha experiencia inolvidável.
Ficas avisado, ¿levabas un tempo sentíndo-te valeiro, sen estímulos? Pois restába-te Angelopoulos.
Os domingos ás 20:30h no Cineclube Utopía Cinema.
Vémo-nós. OMNIA SUNT COMMUNIA.
E lembra que compartir non pode ser delito, mais é unha necesidade.
20 abril, 2009
ESPECIAL GLAUBER ROCHA

13 enero, 2009
CICLO DE CINE SOBRE PALESTINA
Dedicámos-lle este novo ciclo de cine ao povo palestino e a todos e todas aqueles que están a manifestar a súa repulsa ao ataque (outro máis) do exército do estado de Israel. Pretendemos aportar reflexións que, desde diferentes puntos de vista, se veñen dando a esta situación insoportable desde o cine dos últimos anos. Unha tarefa dura por momentos pero necesaria... Ademáis...non podiamos mirar para outro lado.
O ciclo será todos os domingos ás 22:30h até que non teñamos máis filmes... ou o povo palestino sexa livre!
23 octubre, 2008
DÍA DO ESPECTADOR EN UTOPÍA CINEMA
Comenzamos unha nova actividade dentro das nosas programacións. (Á marxe dos filmes dos domingos).
Agora poderedes elexir o filme que vos gustaría ver en pantalla grande.
Só tendes que consultar o noso listado e xuntar un grupo mínimo de cinco persoas. Falade con nós para decidir data e hora, e desfrutar á carta e gratuitamente dos filmes que queirades.
26 agosto, 2008
SATYAJIT RAY. O CLÁSICO DESCOÑECIDO.
Satyajit Ray é o director que mudou para sempre o cinema hindú na década dos cincuenta. Modernizou a linguaxe, estableceu uns parámetros temáticos máis abertos e realistas, amosando unha imaxe da India pouco compracente aínda que de infinito lirismo, foi o primeiro director hindú que triunfou en occidente, e quizáis gracias á porta que el abriu no seu momento, hoxe é posible disfrutar nos cines en versión orixinal de filmes rodados neste país.
A obra mestra de Ray é esta triloxía que inaugurou excepcionalmente a súa carreira como director, aínda que curiosamente non foi concebida como unha triloxía, senón que se rodaron os filmes nun periodo de tempo moi amplo e se estrearon logo paulatinamente.
“El lamento del sendero”, primeiro filme do trío, relata a infancia de Apu nunha das pobrísimas zonas rurais da India. Apu, fillo dunha familia bengalí, é un neno (interpretado por Subir Bannerjee, descuberto pola muller de Ray cando o neno xogaba despreocupadamente xunto a súa casa) atado por fortes lazos a súa familia e ás trdicións do seu povo, pero nesta infancia marcada pola falla de recursos, tamén vivirá momentos de ledicia como cando, nunha emocionante escena, Apu ve un tren por vez primeira. Ledicias e tristuras son a base da triloxía, ninguén como Ray equilibra emocións tan opostas dun xeito tan sinxelo.
O mesmo director, na súa xuventude de crítico cinematográfico en Calcuta, reclamaba esa sinxeleza na ollada que tanto botaba en falla no cinema do seu país e que resulta ser a clave da poesía da súa obra: “A materia pura do cine é a vida. É incríbel que un país que ten inspirado tanta pintura, música e poesía non conmova ao cineasta. Este, so ten que manter os ollos e as orellas abertas. Deixémoslle que o faga”.

Despois de gañar o primeiro premio en Cannes con “El lamento del sendero”, Ray afronta os anos de mocidade de Apu en Benares co segundo filme da serie, “El invencible”. Desta vez, Apu afástase da súa nai e deberá aprender a se valer por si mesmo.
Un Ray consolidado no seu país , que neste ocasión non tivo que comenzar a rodar o filme en 16mm e con tan só uns centos de libras, como fixera en “El lamento del sendero”. O filme gaña o León de Ouro no Festival de Venecia de 1957 e Ray segue a asombrar a occidente, tamén impactado pola demoledora banda sonora, presente en toda a triloxía, do músico hindú máis influíte de todos os tempos, Ravi Shankar.
Oito anos tardou Satyajit Ray en completar o seu último filme sobre a vida de Apu, "El mundo de Apu". Agora, o protagonista vive en Calcuta e contrae matrimonio, mentres mira a triste realidade do seu país, evidente para o espectador en escenas de brutal realismo, como cando Apu comenza a traballar como escritor de etiquetas nunha fábrica de tarros de comida onde os obreiros traballan como máquinas inhumanas.
Remataba así a triloxía, adaptación duna novela autobiográfica de Bibhutibhushan Bandhipadhyaya que retrataba a vida na India de primeiros do século XX dun xeito tan sinceiro e naturalista, dando cor aos pequenos recunchos da existencia para poder dar logo unha imaxe universal do ser humano, que desgraciadamente non foi comprendida por moitos críticos do seu propio país, pero esa foi unha constante na carreira do director. A súa visión da vida molestaba profundamente a diversos sectores da India, e xa nos anos oitenta foi acusado de darlle ao resto do mundo unha imaxe demasiado negativa (por pobre) do país.
Ray xa o dicía, non custa nada abrir ollos e orellas.
ENTREVISTA CON SATYAJIT RAY por Micciollo Henry
01 julio, 2008
CINE, MULLER E JAZZ NO UTOPÍA SON III
19 mayo, 2008
CINE E MAIO DO 68
Estreamos dous novos ciclos de cine.
O primeiro contén filmes realizados no ano 1968 en diferentes países, en moitos casos aínda axenos ás grandes transformacións que estaban a ter lugar en Europa.
O segundo tratará máis a fondo as revoltas estudiantís e obreiras que se sucederon en Francia naquel ano convertido en esperanza de cambio para todo o mundo. Renováron-se as conciencias, as sociedades, os individuos..., e o cine tomou nota de todo.
As sesións serán os luns, martes e xoves até comenzos de xuño. Proxectaremos dous filmes diarios ás 20:30h. e ás 22:30h. E os domingos ás 18:30h.
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MAIO DO 68: A CONCIENCIA NO CINE (Por Jordi Costa)
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Cando o director hongkonés Kuang-chi Tu rodaba unha escena de luita na súa epopeia de artes marciais Tang show tai quan dao (rebautizada Crush para a súa distribución internacional) nunca plantexára-se a posibilidade de que o actor abrira a boca e dixera:: “tóma-o con calma. Non son trotskista” Nin que a actriz contrincante contestara: “créo-te. Vin-te matar a máis de un cura, pero non podes vencer á alienación con meios alienados”. Aos diálogos orixinais, falados en mandarín, alcanzára-lles a forza de un vento pos-68: o cineasta (e situacionista) René Vienet apropióu-se de esta peza de xénero para a someter á súa particular transformación ideolóxica e humorística. O resultado foi o filme La dialctique peut-elle casser des briques? (1973), onde unha dobraxe creativa como a que patentara Woody Allen sete anos antes en What´s Up, Tigre Lily
(1966), transformaba a luita entre luitadores de taekwondo coreanos e opresores xaponeses en feroz dialéctica entre revolucionarios e burócratas.
Entre o divertimento de Woody Allen e o detournément de Vienet sucedera algo: o Maio do
Se contempláramos as filmografías dos cineastas da nouvellle vague como se foran síntomas do que acontecería, só a de Godard aportaría unha xusta medida das turbulencias ideológicas surxidas arredor do 68. Con La chinoise anunciou a treboada inminente. O seu seguinte traballo, Weekend (1967), pechóu-se con un rótulo que decretaba a “fin do cine” para dar paso a unha etapa de radical autocuestionamento e feroz indagación das formas que pudieran aumentar o alcance político do meio. La chinoise podería ter sido un filme coxuntural, pero non foi así: alí non só estaba contido o preludio da revolución, senón, tamén, a premonición do seu fracaso. Ver o filme desde o noso presente pode engadir claves de interpretación que quizáis Godard, nese estado de urxencia que o levaba do desencanto soviético ao frechazo maoísta, non tiña nos seus plans. Por outo lado, está a localización central do filme: ese apartamento onde o Libro Vermello de Mao funciona como recurrente peza decorativa e clave cromática, toda unha abstracta casa de xogos que semella delatar o estado de inmadurez dos protagonistas e o seu aillamento na esencia dos discursos incendiarios. Por outro, a escena clave do filme: a larga discusión sobre a acción directa entre a actriz Anne Wiazemsky e o filósofo Francis Jeanson, procesado en 1960 polo seu apoio aos guerrilleiros arxelinos. Godard actúa con astucia de estratega: as súas incendiarias opinións da época aparecen na boca da personaxe feminina, pero sempre contan coa réplica de Jeanson, que xa está na viaxe de volta do seu radicalismo.
Entre os primeiros pasos do Maio do 68 estivo, como destacou o Bertolucci de Soñadores, a airada reacción da comunidade cinematográfica (non só francesa) diante da destitución de Henri Langlois como responsable da Cinemateca Francesa por parte do entón ministro de Cultura, André Malraux. Directores como Truffaut, Godard e Resnais desenrolaron un papel activo nas protestas, que contaron co apoio foráneo de Chaplin, Jerry Lewis, Kurosawa, Fellini e Eric von Stroheim, entre outros, e coa intervención directa de un compañeiro de viaxe que non tardaría en se converter no motor do activismo estudiantil, Daniel Cohn-Bendit. Este primeiro capítulo da revolta tivo, ao seu modo, final feliz: Langlois voltou á Cinemateca, aínda que o caso –unido ao apoio dos cineastas aos estudantes e obreiros xa sublevados- mandou ao limbo a correspondente edición do Festival de Cannes.Co Maio do 68 non só emerxeu unha nova conciencia política, senón que tamén cinematográfica: Chris Marker, Jean-Luc Godard e Alain Resnais decidiron esquecer a súa identidade autoral para formar un colectivo anónimo, saír á rúa e empregar cámaras de
O compromiso de Godard non rematou co regreso dos folguistas aos seus postos de traballo e dos estudantes ás aulas: o director fundou, xunto a algúns camaradas maoístas, o grupo Dziga Vertov, que prolongou as súas actividades até 1974.04 abril, 2008
20 febrero, 2008
GROUCHO MARX
UTOPÍA CINEMA comenza un ciclo de cine adicado a Groucho Marx. Todos os domingos ás 22:30h.
14 noviembre, 2007
JEAN LUC GODARD
O seu primeiro filme, "sen alento", é, sen dúbida, unha ópera prima contundente, infestada de homenaxes ao policial negro e a un determinado cine americano. París nunca fora fotografada de xeito tan maxistral como por Raúl Coutard. É a historia dun amor entre un evadido da xustiza e unha americana inesquecible no rostro de Jean Seberg, e é tamén a historia dunha traizón. Logo deste filme, Jean Paul Belmondo iría en camiño de converterse en icona do seu cine. É por eses anos que Godard atópase con Anna Karina, con quen vivirá un apaixonado romance. Filmes como Alphaville, Pierrot lle fau, Unha muller é unha muller, e sobre todo esa homenaxe á prostituta que vende o seu corpo pero non a súa alma, Vivir a súa vida, é a constatación que Godard non filmaba a Anna Karina senón que a acariñaba coa cámara.
Títulos como Pravda, Lutta de clases e tantos ortos forman parte do legado deste colectivo, militantes na súa gran maioría maoístas que utilizan ao cine como pizarrón para educar ás masas. O mesmo Godard que filmou en Viet Nam, Palestina, e que dalgún xeito había preanunciado as xornadas do 68 coa Chinoise pasou a un ataque furibundo contra a revista que o viu nacer. Para el non había camiño de retorno. Xa entrado os 80, Save qui pet a vie toma como referencia a Caín e Abel para facer a contraposición entre cine e vídeo, tema de gran parte do seu cine nesta época con obras complexas, herméticas, deformes nun sentido, como son Nouvelle vague, con Alain Delon, Prenom Carmen, con Tom Waits desde a banda de son e pouco e nada de Bizet e a que sería a súa obra máis polémica, Eu saúdoche María, censurada, atacada, coa aparición dos personaxes nefastos de sempre intentando controlar as nosas mentes.
As historias de Godard fálannos de cine e o seu analogía co material bélico, do cine italiano, dos produtores de risco como Irving Thalberg, do xenocidio e a complicidade de moitos intelectuais, de morte, de vida. Para quen isto escribe falar de Godard é falar de parte da súa existencia, do seu gusto pola sétima arte, de horas pracer pasadas fronte a unha pantalla. Como esquecer os ollos de Jean Seberg, o final de Pierrot, lle fau, a Isabelle Hupert, tan bela e talentosa como sempre, a esa virxe María tan real e desexable, á máquina intelixente de Alphaville, ese travelling majestuoso e cargado de significado en Toud vai ben, a Brigitte Bardot no desprezo, e así tantos e tantos planos que cambiaron a miña visión sobre o mundo. Coa súa obra non hai termos medios, sedespréza se admira, nunca se ignora. A existencia da arte está para iso. E por sobre todas as cousas, Godard é un artista e con maiúsculas.
09 octubre, 2007
Lembrando a figura do Che Guevara
- 18 h. o documental “La Revolución Cubana y Solidaridad Internacional”
- 20,30 h. “El amigo de siempre, Che” El Guerrillero Heroico visto desde la perspectiva de sus relaciones humanas, en el período que va desde julio de 1957 a agosto de 1958, cuando como parte del Ejército Rebelde transitó por zonas de la Sierra Maestra pertenecientes a la actual provincia de Granma, es presentado en esta primera experiencia en el género de la única televisora comunitaria de Cuba, enclavada en San Pablo de Yao, Buey Arriba, a más 30 kilómetros de la ciudad de Bayamo. Dirigida por cuatro multipremiados directores de documentales: Waldo Ramírez, Rigoberto Jiménez, Marcos Bedolla y Carlos Rodríguez, la serie incluye testimonios de campesinos, combatientes de la guerrilla del Che y colaboradores, que le conocieron de cerca y en su mayoría todavía viven en la serranía.
01 septiembre, 2007
Homenaxe a Ingmar Bergman
