18 mayo, 2010

50 ANOS DUN FILME MÍTICO

À BOUT DE SOUFFLE de Jean-Luc Godard.

El cine, como todas las artes, se redescubre periódicamente, generar siempre rupturas sólo es posible con la excepción. Estas excepciones son en sí mismas actos políticos en tanto se distancian de una tradición, violentan un status quo y se reconocen como principio y fin.

LO REAL

La pretensión de realismo, en tanto atributo donde se fundamenta el impulso de verosimilitud que persigue todo realizador, siempre fue y continúa siendo el motor de la creación cinematográfica. Esta obsesión de realismo puede otorgar a la obra verdad y validez, ambas cualidades inherentes a cualquier forma discursiva que pretenda aprehender lo real.

En este relato de aprehensión de lo real, el cine, como artefacto de sujeción del tiempo, se ha asociado con la memoria, puesto que permite congelar el tiempo (momificarlo, diría Bazin). De la misma manera, siendo registro se constituye en evidencia, en tanto elemento sígnico que permite confeccionar una realidad más amplia y a su vez, desde la noción de confección, se va hilando lo real con insumos de la realidad.

En esta confección es que el cine encuentra, como desde hace cien años, su primera ruptura ontológica entre el realismo y la ficción, ámbitos que buscaron validar su objeto desde la constitución de una realidad: la llegada del tren o un viaje a la luna.

Esta es la base epistémico, por decirlo de alguna manera, del cine que se conoce y reconoce como clásico. Para construir un discurso ficcional o no, el cine se sirvió de técnicas que podemos reducirlas al montaje, en tanto sutura entre las partes que construyen el discurso, el cual no debe develar la presencia de un artífice (es decir, presentarse como la evidencia de una realidad aislada en la pantalla), pero que evoca a elementos externos a ella. Es el montaje el que permite esculpir el tiempo en el cine, en tanto logra la continuidad y, al cortarla, la tan ansiada discontinuidad; similar es el tratamiento espacial, puesto que espacio a la vez se quiebra y se reconfigura al encuadrarlo, creando otro espacio que encierra tiempo.

Estos elementos (expuestos de manera exageradamente sucinta) serán violentados con los nuevos cines, aquellos movimientos posteriores a La Nouvelle Vague (Nueva Ola francesa), cuando tuvo su primera gran ruptura, no emanada de un elemento técnico como fue el sonoro o el color, sino de la forma y el fondo: una ruptura estética (la emergencia del cine moderno).

RUPTURA

Si la historia como relato descriptivo permite identificar en las obras líneas de fuga, influencias, apropiaciones y mutaciones, puede resumirse como la colección de esos hitos. Pero cuando se suceden transformaciones, ya sean referidas a la forma y al fondo, de manera violenta y enmarcadas en una sola obra o en un solo autor, se está ante una ruptura.

En À bout de souffle (Al final de la escapada, 1960) encontramos estos elementos. La opera prima de Godard transita entre el realismo y el más evidente artificio. Desde la mirada invasiva con cámaras livianas al espacio público, elemento fundamental de la Nueva Ola, registró lo real pero con la evidencia explicita de la manipulación.

Esta evidencia, prueba de la manipulación de un autor, se presenta a partir del montaje. Transgrediendo todo lo que los manuales clásicos de montaje sugieren, Godard corta dentro del plano, rompiendo todo artificio de continuidad espacial y temporal en la imagen y potenciando una postura ideológica respecto al montaje y la manipulación respecto a lo académico que supone hasta nuestros días, y que señala que el montaje más efectivo es aquel que no se ve, aquel en el que el espectador no percibe como una manipulación formal.

El montaje de Al final de la escapada sugiere que el cortar bloques es una forma vinculada con el pasado, con aquel cine que sólo busca imitar algo real y proporcionar un elemento distractivo en y sobre el espectador: para Godard el cine es una forma de escritura, una forma de resistencia y una forma de vida. Esta elección ética supuso que él denominase a su cine como una forma de reescritura crítica, reemplazando el cine por el papel para ejercer la crítica.

En esta elección no sólo ética sino estética, es que Godard se hace presente en la pantalla a partir del despliegue artificioso en el montaje y, especialmente, en la disolución del género. Al final de la escapada supone ser un thriller policial, sin embargo, el género se va desvaneciendo en tanto el registro es documental y lo principal, el suspense, decae.

Con la utilización de la forma de registro casi documental, filmando Paris, un viaje y la intimidad de una pareja, es que Al final de la escapada rompe con todo lo que le precede: imágenes de Paris, con un travelling en retroceso cámara en hombro interviniendo sobre la realidad, refrescando el cine, y el rechazo a establecer conversaciones cuyo fin sea el de brindar elementos claves al espectador para la resolución del conflicto y el permitirnos ver qué pasa en una habitación entre una pareja durante 23 minutos, donde en realidad no pasa aparentemente nada.

En esta apariencia vacua es que Godard –y el cine posterior que, al menos en la década del 60, es obligatoriamente post-godardiano– apuesta la evidencia del tiempo real, el nuevo estatus ontológico de la imagen fílmica y la unión de ficción y no ficción, molesta para muchos hasta el día de hoy, porque sus limites son ideológicos y no estrictamente formales.

Con la famosa escena de 23 minutos, el bloque principal de la película, el cine moderno cobra mayor forma, ya que el género desaparece. En esta escena, el drama y el suspenso se disuelven, permitiendonos comprender qué es lo que pasa en una habitación entre una pareja, sin suspenso, sin malabarismos ni giros narrativos, años antes de que Warhol descubriese -a él se le atribuye- el tiempo real.

En 1960, la tecnología ya permitía registrar sonido directo, por ello también es que el documental sale desde ese año a la calle, grabando audio e imagen simultáneamente. Sin embargo, Godard complejiza esta posibilidad, generando una sana y siempre necesaria discusión ética sobre el estatus del documental: ¿por qué las películas no son el documental de sí mismas? interroga Godard citando a Rossellini, o ¿cuál es la forma de registrar la vida en las calles de Paris, cuando estas son un artificio?

Además de esto, Al final de la escapada inaugura una década donde el cine empezó a pensar lo real, reflexionando el estatus ético de la mirada y repensando el género desde la tensión con el autor.

Estos elementos coadyuvan a la emergencia del cine moderno. Pero el signo más agresivo de Al final de la escapada se revela al final de la película, cuando Jean Seberg guía su mirada hacia la cámara, es decir, directamente hacia nosotros. Esta mirada interpela al espectador por muchos motivos, pero principalmente porque supone la ruptura del artificio obra-espectador.

Las huellas de Al final de la escapada se las encuentran en todas las cinematografías hasta el día de hoy. En la cinematografía española, el mejor ejemplo se encuentra en el epílogo de Yawar Mallku de Jorge Sanjinés.

10 noviembre, 2009

NOVOS HORÁRIOS, NOVOS DÍAS, NOVAS OPORTUNIDADES.

Pois iso. Mudamos os días e os horários das proxeccións. Agora, o CINECLUBE UTOPÍA CINEMA, proxectará tamén os xoves (ademáis dos acostumados domingos) A cousa fica así: - OS DOMINGOS ás 19h: ciclo "PRESÉNTA-NOS O TEU FILME PREFERIDO" . Os interesados/as farán unha breve presentación do filme que escollan antes da proxección. A seguir, haberá un colóquio entre os asistentes. - OS XOVES ás 20h: ESPAZO FILMOTECA. O Cineclube escolle un filme entre o noso fondo. Se queredes receber información sobre os filmes a proxectar, saber se contamos co filme que gostariades de ver, ou calquera outra dúbida, escribide-nos ao noso correo: utopiacinema@yahoo.es

08 julio, 2009

CICLO ADICADO A RAINER WERNER FASSBINDER

“Sempre é mellor desfrutar da dor que soamente padecer” R.W. Fassbinder, 1977
Falar de Rainer Werner Fassbinder (1945-1982) é falar do autor máis coñecido, aclamado, prolífico e “máis alemán” da xeración do Novo Cinema. A súa obra, pechada despois da súa morte aos trinta e sete anos, abrangue corenta e tres filmes para cine ou televisión e é variada en xéneros sempre adaptados ao seu estilo persoal, complexo e refinado: cine negro, adaptacións literárias, ciencia ficción, un western e, sobre todo, os seus grandes melodramas realizados a partir de 1971. Logo de vivir de diferentes empregos ocasionais e rodar dúas curtametraxes, incorpóra-se a un pequeño grupo teatral de vangarda en Munich: o Action Theater, refundado despois como Anti-Teater. Neste grupo realiza as súas primeiras postas de escena, que chamaron a atención da crítica ao constituír representacións de obras adaptadas ou escritas por el onde se daban cita a provocación e a iconoclasia anarquista e subversiva. Coa axuda da práctica totalidade dos membros do grupo (muitos converterán-se en colaboradores artísticos ou técnicos habituais do seu cine) e os cartos recadados nas funcións tetarais (que non abandonará até 1976), dirixe a súa primeira longametraxe en 1969, O amor é máis frío que a morte, nominada ao Oso de Ouro tras ser recibida con asubíos e convertida co paso do tempo nun filme fundamental da primeira época do Novo Cinema. Neste filme, cun título que resume todas as obsesións do autor, atopamos as constantes que caracterizarán a súa obra fílmica e á denominada “marca Fassbinder”: os fríos, manieristas e calculados movementos de cámara, os encadramentos artificiosos que afunden as súas raíces no Expresionismo, o distanciamento crítico cara o que pon en escena, a visión de unha realidade opresora e claustrofóbica na que aparecen o amor/desamor hetero e homosexual, a soedade, a explotación, a mentira, o egoísmo, a falta de solidariedade humana ou os soños imposíveis. As chaves do seu cinema, ao longo de trece anos de carreira, resúmen-se a través dos seguintes elementos recurrentes na práctica totalidade dos seus filmes:
A CAMA
No centro do mundo de Fassbinder está a cama. O máis íntimo que agochan as personaxes do autor é exteriorizado neste lugar: inocentes parellas de namorados, prostitutas e mafiosos, pequenos burgueses de miras estreitas, cineastas excéntricos, sádicos e masoquistas, infieis e solitários, idealistas e desencantados… concentran na cama un mundo onde se atopan o desexo e o engano. É alí onde a intimidade do indivíduo convérte-se en espello do xeral: con unha sexualidade aparentemente privada, fan-se visíveis os fundamentos da vida en sociedade. Así é como do xeito máis elemental, o autor amosa a dominación e a sumisión que dirixen toda relación, a súa crenza básica de que o amor é un instrumento de dominación, de que todo aquel que crea no amor ideal cairá sen remedio na desesperación. “O QUE MÁIS AMA NUNHA RELACIÓN É O DÉBIL, O DERROTADO” (R.W.Fassbinder)
A GAIOLA
Como representación básica do amor, Fassbinder atopou unha sarcástica metáfora visual: a gaiola. Para o cineasta, o que ama nunca recebe unha desposta ou, polo menos, non aquela que agardaba. Deste xeito, a diferencia entre amor e sexualidade nunca ficou clara nos seus filmes, e por ese motivo o sentimento amoroso sempre vai acompañado do desengano, a dor e a soedade. A sociedade e, por extensión, os abafantes escenários onde transcorre a acción (xeralmente pisos ou apartamentos pequeno-burgueses) convérten-se nunha gaiola onde as persoas viven o seu cautivério encadeados pola orde externa das súas relacións, dun contrato, dun matrimónio. Os desexos non realizados luitan por facer estoupar esa orde que oprime constantemente ás criaturas fassbinderianas, xerando unha agresividade subliminal onde se agocha sempre, moi no fondo, unha oportunidade para a rebelión: xa que o autor non cre no equilibrio das relacións humanas, o amor desencadea para el unha luita que guiará a un violento ritual amoroso. “A SOEDADE PODE CONTRIBUÍR DE XEITO ESENCIAL NA AGRESIVIDADE DAS PERSOAS” (R.W.Fassbinder)
O MATADEIRO
Para Fassbinder, o mundo é un matadeiro no que os sentimentos puros non abundan xa que as relacións humanas funcionan seguindo as leis do mercado: até a máis mínima expresión dos sentimentos está caracterizada polo máis vulgar dos materialismos. Nese universo onde Fassbinder coloca do xeito máis chamativo ás criaturas que van ser sacrificadas, as persoas mostran unha crueldade insoportável que chega a trasmitir unha náusea abismal nos que cren na pureza dos sentimentos. Posívelmente os sádicos fassbinderianos experimenten esa náusea tamén, xa que a dor infundida nos demáis tamén se reflicte con frecuencia no seu interior. Pero a náusea ficará amortiguada por medio da bebida: os débiles beben sempre sen medida. Beber en exceso é xustamente o sinal da súa fraqueza. Na súa esaxeración óptica, as personaxes que viven nos filmes de Fassbinder agárran-se literalmente á garrafa, manifestando un elemento ineludível de toda autodestrucción: o aborrecemento diante da vida. A bebida, as pastillas, as drogas (como na vida do autor) non poderán axudar a unha vítima que non está preparada para aturar a presion social. “AS MIÑAS PERSONAXES COMPÓRTAN-SE COMO O CAPITALISMO E A SOCIEDADE BURGUESA” (R.W.Fassbinder).
A AUTODESTRUCCIÓN
En calquera filme de Fassbinder, a resistencia que opoñen as suas vítimas aos ataques aos que son sometidas ramata por rachar. Os débiles agasallan con grande patetismo a súa propia morte aos opresores. A madurez e a toma de conciencia da realidade por parte das súas personaxes non é admitida polo autor en ningún momento: a esperanza por atopar a máis mínima ilusión de amor e comprensión nas súas relacións, léva-os a obter a súa verdadeira recompensa na destrucción. Se ao fin, a personaxe remata en cadeira de rodas ou na cadea, ou se atopa a morte por man propia ou axena no seu ocaso, sempre acadará a súa redención deste xeito, xa que o dedo acusador do seu sufrimento recae sobre a sociedade e a presión que esta ten exercido sobre el. “A POBREZA, A MISÉRIA, O SUFRIMENTO, A MORTE… A XUSTIZAETERNA AGARDA. SE UN NON VALORARA NADA, O SEU DESTIÑO NON SERÍ TAN TRISTE”, (un suicida en Nun ano con trece lúas).
A CRUCIFIXIÓN
Moitas das histórias contadas por Fassbinder tratan dun amor fracasado nunca sociedade fracasada. Nelas amósa-nos o que valen para cada un os desexos e as ilusións. Para os que sempre dan máis do que receben, o autor atopou unha metáfora: a crucifixión. Sen medo a esaxeración, Fassbinder concede ás xentes máis humildes o papel dun deus que se sacrifica a si mesmo para formular a seu xuízo sobre a existencia: a vida é unha pasión, a existencia en si mesma é unha condena ao sufrimento. Co crecente presaxio da súa morte temprana, o cineasta viu-se a si mesmo cada vez máis próximo ao papel dun Cristo morto que desde o universo anuncia que el non é ningún Deus. Nos seus fimes, a víctima redime sempre ao culpable. É unha forma de sacrificio xa que , por medio da morte, a vida cobra sentido como pasión. “A DIFERENCIA ENTRE O CORPO BAIXO O CAL NOS SOMETEMOS FINALMENTE E O ESPÍRITO, QUE É INMORTAL, É UNHA TERRÍVEL DISCREPANCIA”, (R.W.Fassbinder).
O ESPELLO
En Effi Briest di-se nalgún momento que “as cousas non suceden como queremos senón como os demáis queren que sucedan”. Esta afirmación é experimentada por todas as personaxes de Fassbinder. Para lexitimala, o autor atopa o recurso dos numerosos espellos que poboan a súa filmografía. Empregados nun primeiro momento para maquillar-se, probar un vestido ou deleitar-se, sempre rematarán por amosar a verdadeiro restro do que se mira nel. Dun xeito desenfadado, os espellos de Fassbinder sempre din a verdade: estretan-se enmarcan a unha personaxe, limitan o seu espacio vital… pero tamén desdobran a realidade, amplían as perspectivas como se quixeran indicar que tras da realidade agarda unha terra sen fronteiras: a liberdade. Así e todo, as criaturas de Fassbinder non están en condicións de dar o primeiro paso cara a súa fuxida á realidade: non son que de abandonar a súa soedade e, polo tanto, non poden traspasar a súa imaxe reflectada no espello, unha imaxe deprimente que hembra a súa realidade aínda que eles non a queiran aceptar.
“NON PODEMOS ACEITAR O CONTRÁRIO DO QUE XA EXISTE. POR ISO ESTAMOS LONXE DA LIBERDADE, (R.W.Fassbinder)
ALEMANIA
As restriccións políticas e culturais na Alemania dos setenta axudan a Fassbinder para traballar coa história pasada e presente. Con isto non tentou de redimir, nen moito menos, á nación alemana das súas culpas, senón de reflectir no espello a unha nación vanidosa. A súa visión do país nunca foi influenciada por un partido ou unha ideología concreta: isto permitiu-lle unha maior concreción á hora de disparar os seus ataques. O máis original da súa visión política é que incluso os máis agochados oponentes ao sistema imperante dependen da mesma sociedade que exerce a súa dominación. Os seus suizos dunha realidade absurda é o que aporta máis forza á estética política de Fassbinder, que sempre defendeu nos seus filmes non o troco dunha situación crítica determinada, senón o troco da totalidade da existencia humana. EU NON TIRO BOMBAS, EU FAGO FILMES”, (R.W.Fassbinder).
FRANZ BIBERKOPF
Fassbinder viu en Franz Biberkopf, o protagonista do seu amado libro Berlín Alexanderplatz ao seu outro eu: un home intenso, de sensacións fortes e desenfrenadas, bondadoso, vulnerável e sedento de ternura, pero tamén colérico, brutal e violento que luita contra a esterilidade da sú existencia humana. Numerosas personaxes dos seus filmes levan ese nome, e a maior parte deles experimentaron o mesmo quie o autor na vida real: non é posível unha vida sen pasión. “NON COÑEZO PERSOA NINGUNHA QUE VIVIRA O QUE EU DUN XEITO TAN LASTIMOSO E DEPLORÁVEL”, (Franz Biberkopf no persoal epílogo da série Berlín Alexanderplatz).
Querelle puxo punto e final a unha das carreiras máis importantes e fascinantes da História do cinema. Retaron moitos proxectos por facer a Rainer Werner Fassbinder cando a morte sorprendeu-lle mentres escribía o guión do que ía ser o seu seguinte filme: unha explosiva mistura de alcohol, drogas e somníferos que tomaba desde había anos, quitóu-lle a vida o dez de xuño de 1982.

27 mayo, 2009

APRESÉNTA-NOS O TEU FILME FAVORITO

Pois ben, comenzamos unha nova proposta dentro do Cineclube Utopía Cinema. Tráta-se de que compartas unha experiencia cinematógrafica que te resultara especial. Pode ser calquera filme ou documental que te marcara especialmente por calquera motivo. Deste xeito, cada semana unha persoa diferente apresentará o filme escollido. A partir das 20h. a persoa que escolleu o filme, falará-nos un pouco sobre o mesmo (desde cando é o seu preferido, por que, que escena lembra con máis intensidade, que diálogo considera máis interesante...etc.). Despois, nunca máis tarde das 20:30h, proxectaremos o filme e debatiremos as ideas propostas. Con esta actividade pretendemos crear un espazo máis para socializar sensacións, emocións... Un paso máis no camiño de COMPARTIR CULTURA E EXPERIENCIAS. Se queredes participar podedes pasar polo café UF (rúa do Pracer, 19-Vigo), ou ben dirixir-vos ao correo utopiacinema@yahoo.es ou contactando no telefone 652.57.47.52. E xa sabedes... OMNIA SUNT COMMUNIA! Só o consumo individual e o egoísmo son delito.

06 mayo, 2009

REVISITANDO THEO ANGELOPOULOS

Pois sí, voltamos a Theo Angelopoulos. Proxectaremos os seus primeiros filmes, até hai pouco inéditos. Ben é sabido que a vida divíde-se entre, ademáis de outras consideracións, os que tivemos a sorte de desfrutar do cineasta grego e os que non. Pola nosa parte faremos o imposível para que ninguén sinta ese vacío existencial e poida desfrutar desta oportunidade (outra máis) para se achegar a unha experiencia inolvidável. Ficas avisado, ¿levabas un tempo sentíndo-te valeiro, sen estímulos? Pois restába-te Angelopoulos. Os domingos ás 20:30h no Cineclube Utopía Cinema. Vémo-nós. OMNIA SUNT COMMUNIA. E lembra que compartir non pode ser delito, mais é unha necesidade.

20 abril, 2009

ESPECIAL GLAUBER ROCHA

Con motivo da remasterización de vários filmes do cineasta brasileiro, proxectamos unha ampla mostra do seu cine. Unha boa oportunidade para achegármo-nos a un cine prácticamente inédito até agora. Até finais de abril.
Para máis información sobre o realizador brasileiro, preme aquí.

13 enero, 2009

CICLO DE CINE SOBRE PALESTINA

Dedicámos-lle este novo ciclo de cine ao povo palestino e a todos e todas aqueles que están a manifestar a súa repulsa ao ataque (outro máis) do exército do estado de Israel. Pretendemos aportar reflexións que, desde diferentes puntos de vista, se veñen dando a esta situación insoportable desde o cine dos últimos anos. Unha tarefa dura por momentos pero necesaria... Ademáis...non podiamos mirar para outro lado. O ciclo será todos os domingos ás 22:30h até que non teñamos máis filmes... ou o povo palestino sexa livre!

23 octubre, 2008

DÍA DO ESPECTADOR EN UTOPÍA CINEMA

Comenzamos unha nova actividade dentro das nosas programacións. (Á marxe dos filmes dos domingos). Agora poderedes elexir o filme que vos gustaría ver en pantalla grande. Só tendes que consultar o noso listado e xuntar un grupo mínimo de cinco persoas. Falade con nós para decidir data e hora, e desfrutar á carta e gratuitamente dos filmes que queirades.

26 agosto, 2008

SATYAJIT RAY. O CLÁSICO DESCOÑECIDO.

"Non ter visto o cine de Ray significa existir no mundo sen poder ver a luz ou a lúa". Akira Kurosawa

Satyajit Ray é o director que mudou para sempre o cinema hindú na década dos cincuenta. Modernizou a linguaxe, estableceu uns parámetros temáticos máis abertos e realistas, amosando unha imaxe da India pouco compracente aínda que de infinito lirismo, foi o primeiro director hindú que triunfou en occidente, e quizáis gracias á porta que el abriu no seu momento, hoxe é posible disfrutar nos cines en versión orixinal de filmes rodados neste país.

A obra mestra de Ray é esta triloxía que inaugurou excepcionalmente a súa carreira como director, aínda que curiosamente non foi concebida como unha triloxía, senón que se rodaron os filmes nun periodo de tempo moi amplo e se estrearon logo paulatinamente.

“El lamento del sendero”, primeiro filme do trío, relata a infancia de Apu nunha das pobrísimas zonas rurais da India. Apu, fillo dunha familia bengalí, é un neno (interpretado por Subir Bannerjee, descuberto pola muller de Ray cando o neno xogaba despreocupadamente xunto a súa casa) atado por fortes lazos a súa familia e ás trdicións do seu povo, pero nesta infancia marcada pola falla de recursos, tamén vivirá momentos de ledicia como cando, nunha emocionante escena, Apu ve un tren por vez primeira. Ledicias e tristuras son a base da triloxía, ninguén como Ray equilibra emocións tan opostas dun xeito tan sinxelo.

O mesmo director, na súa xuventude de crítico cinematográfico en Calcuta, reclamaba esa sinxeleza na ollada que tanto botaba en falla no cinema do seu país e que resulta ser a clave da poesía da súa obra: “A materia pura do cine é a vida. É incríbel que un país que ten inspirado tanta pintura, música e poesía non conmova ao cineasta. Este, so ten que manter os ollos e as orellas abertas. Deixémoslle que o faga”.

Despois de gañar o primeiro premio en Cannes con “El lamento del sendero”, Ray afronta os anos de mocidade de Apu en Benares co segundo filme da serie, “El invencible”. Desta vez, Apu afástase da súa nai e deberá aprender a se valer por si mesmo.

Un Ray consolidado no seu país , que neste ocasión non tivo que comenzar a rodar o filme en 16mm e con tan só uns centos de libras, como fixera en “El lamento del sendero”. O filme gaña o León de Ouro no Festival de Venecia de 1957 e Ray segue a asombrar a occidente, tamén impactado pola demoledora banda sonora, presente en toda a triloxía, do músico hindú máis influíte de todos os tempos, Ravi Shankar.

Oito anos tardou Satyajit Ray en completar o seu último filme sobre a vida de Apu, "El mundo de Apu". Agora, o protagonista vive en Calcuta e contrae matrimonio, mentres mira a triste realidade do seu país, evidente para o espectador en escenas de brutal realismo, como cando Apu comenza a traballar como escritor de etiquetas nunha fábrica de tarros de comida onde os obreiros traballan como máquinas inhumanas. Remataba así a triloxía, adaptación duna novela autobiográfica de Bibhutibhushan Bandhipadhyaya que retrataba a vida na India de primeiros do século XX dun xeito tan sinceiro e naturalista, dando cor aos pequenos recunchos da existencia para poder dar logo unha imaxe universal do ser humano, que desgraciadamente non foi comprendida por moitos críticos do seu propio país, pero esa foi unha constante na carreira do director. A súa visión da vida molestaba profundamente a diversos sectores da India, e xa nos anos oitenta foi acusado de darlle ao resto do mundo unha imaxe demasiado negativa (por pobre) do país. Ray foi un creador desde a súa infancia. A súa familia estaba ligada a círculos progresistas da India, rexeitaban o sistema de castas e os matrimonios entre nenos, e mantiñan contacto co venerado poeta Rabindranath Tagore. Pasou moitísimas horas da súa xuventude mirando filmes de Hollywood e escribindo a directores da altura de Billy Wilder. Coñeceu a Renoir cando realizaba traballos de crítico na Sociedade Cinematográfica de Calcuta, e foi o mestre francés quen lle animou a que se lanzara á dirección.

A súa precisión visual coa cámara quizáis proveña da etapa que viviu como ilustrador en Londres, e a busca no seu cine da crua realidade do país lembra enormemente ao Neorrealismo italiano, do cal era un admirador declarado.

Descobrer o cine de Ray é achegarse suavemente a un mundo onde os filmes flúen de forma diferente, cun ritmo máis axeitado cos movementos da vida. A dulzura e a amargura nunha alternancia que non ten fin e que, en filmes como os que forman esta triloxía de Apu, ou noutros do seu autor como “la habitación de la música”(1959) ou a maravillosa “La diosa”(1960), conserva toda a súa emoción.

Ray xa o dicía, non custa nada abrir ollos e orellas.

ENTREVISTA CON SATYAJIT RAY por Micciollo Henry

01 julio, 2008

CINE, MULLER E JAZZ NO UTOPÍA SON III

Iniciada xa a III MOSTRA DE CANCIÓN DE AUTOR "UTOPÍA SON"; proxectaremos cine, documentais e concertos relacionados co motivo que este ano move á Mostra: a muller e a luita contra a violencia machista.
Durante estes próximos meses que durará o Utopía Son III (até fins de setembro), ademáis dos concertos e demáis actividades da Mostra, poderemos ver os mellores filmes musicais e filmacións dos concertos das principais intérpretes e compositoras nos diferentes estilos musicais.
Estade atentos! sobre todo ao 1º MARATÓN "A historia do jazz en 12 horas" que terá lugar o xoves 3 de xullo das 12h. até as 24h.
As proxeccións serán diarias a partir das 20h. Xa temos as datas dos seguintes maratóns de 12 horas de concertos filmados. Ahí van: XOVES 24 DE XULLO: "12 HORAS CON... BREL, BRASSENS, FERRÉ" XOVES 14 DE AGOSTO: "A HISTORIA DO ROCK EN 12 HORAS" XOVES 3 DE SETEMBRO: "12 HORAS CON... COHEN, DYLAN, WAITS" XOVES 24 DE SETEMBRO: "XENIOS DO BRASIL" E lembrade que o cine e a música seguen a acompañar ao UTOPIA SON III até finais de Setembro!!!

19 mayo, 2008

CINE E MAIO DO 68

Estreamos dous novos ciclos de cine. O primeiro contén filmes realizados no ano 1968 en diferentes países, en moitos casos aínda axenos ás grandes transformacións que estaban a ter lugar en Europa. O segundo tratará máis a fondo as revoltas estudiantís e obreiras que se sucederon en Francia naquel ano convertido en esperanza de cambio para todo o mundo. Renováron-se as conciencias, as sociedades, os individuos..., e o cine tomou nota de todo. As sesións serán os luns, martes e xoves até comenzos de xuño. Proxectaremos dous filmes diarios ás 20:30h. e ás 22:30h. E os domingos ás 18:30h. . . . MAIO DO 68: A CONCIENCIA NO CINE (Por Jordi Costa)

.

Cando o director hongkonés Kuang-chi Tu rodaba unha escena de luita na súa epopeia de artes marciais Tang show tai quan dao (rebautizada Crush para a súa distribución internacional) nunca plantexára-se a posibilidade de que o actor abrira a boca e dixera:: “tóma-o con calma. Non son trotskista” Nin que a actriz contrincante contestara: “créo-te. Vin-te matar a máis de un cura, pero non podes vencer á alienación con meios alienados”. Aos diálogos orixinais, falados en mandarín, alcanzára-lles a forza de un vento pos-68: o cineasta (e situacionista) René Vienet apropióu-se de esta peza de xénero para a someter á súa particular transformación ideolóxica e humorística. O resultado foi o filme La dialctique peut-elle casser des briques? (1973), onde unha dobraxe creativa como a que patentara Woody Allen sete anos antes en What´s Up, Tigre Lily

(1966), transformaba a luita entre luitadores de taekwondo coreanos e opresores xaponeses en feroz dialéctica entre revolucionarios e burócratas.

Entre o divertimento de Woody Allen e o detournément de Vienet sucedera algo: o Maio do 68, a primeira revolución que puido ser rexistrada en tempo real ao pé da barricada. Unha revolución que, de algún xeito, tivo o seu propio tráiler cinematográfico –La chinoise (1967), de Jean-Luc Godard-, a súa subtrama cinéfila -o caso Langlois- e os seus danos colaterais en La Croisette. O filme de Vienet suxire que entre as posibilidades da utopía estaba o soño de subvertir todos os discursos institucionais do cine. Quizáis por iso, resulta paradóxico que, para moitos espectadores –especialmente os máis novos- a esencia do 68 estea contida en un filme como Soñadores (2003), que non é máis que a súa falsificación. Ou ben a súa reconversión en fantasía erótica. Se contempláramos as filmografías dos cineastas da nouvellle vague como se foran síntomas do que acontecería, só a de Godard aportaría unha xusta medida das turbulencias ideológicas surxidas arredor do 68. Con La chinoise anunciou a treboada inminente. O seu seguinte traballo, Weekend (1967), pechóu-se con un rótulo que decretaba a “fin do cine” para dar paso a unha etapa de radical autocuestionamento e feroz indagación das formas que pudieran aumentar o alcance político do meio.

La chinoise podería ter sido un filme coxuntural, pero non foi así: alí non só estaba contido o preludio da revolución, senón, tamén, a premonición do seu fracaso. Ver o filme desde o noso presente pode engadir claves de interpretación que quizáis Godard, nese estado de urxencia que o levaba do desencanto soviético ao frechazo maoísta, non tiña nos seus plans. Por outo lado, está a localización central do filme: ese apartamento onde o Libro Vermello de Mao funciona como recurrente peza decorativa e clave cromática, toda unha abstracta casa de xogos que semella delatar o estado de inmadurez dos protagonistas e o seu aillamento na esencia dos discursos incendiarios. Por outro, a escena clave do filme: a larga discusión sobre a acción directa entre a actriz Anne Wiazemsky e o filósofo Francis Jeanson, procesado en 1960 polo seu apoio aos guerrilleiros arxelinos. Godard actúa con astucia de estratega: as súas incendiarias opinións da época aparecen na boca da personaxe feminina, pero sempre contan coa réplica de Jeanson, que xa está na viaxe de volta do seu radicalismo.

Entre os primeiros pasos do Maio do 68 estivo, como destacou o Bertolucci de Soñadores, a airada reacción da comunidade cinematográfica (non só francesa) diante da destitución de Henri Langlois como responsable da Cinemateca Francesa por parte do entón ministro de Cultura, André Malraux. Directores como Truffaut, Godard e Resnais desenrolaron un papel activo nas protestas, que contaron co apoio foráneo de Chaplin, Jerry Lewis, Kurosawa, Fellini e Eric von Stroheim, entre outros, e coa intervención directa de un compañeiro de viaxe que non tardaría en se converter no motor do activismo estudiantil, Daniel Cohn-Bendit. Este primeiro capítulo da revolta tivo, ao seu modo, final feliz: Langlois voltou á Cinemateca, aínda que o caso –unido ao apoio dos cineastas aos estudantes e obreiros xa sublevados- mandou ao limbo a correspondente edición do Festival de Cannes.

Co Maio do 68 non só emerxeu unha nova conciencia política, senón que tamén cinematográfica: Chris Marker, Jean-Luc Godard e Alain Resnais decidiron esquecer a súa identidade autoral para formar un colectivo anónimo, saír á rúa e empregar cámaras de 16 milímetros para compoñer e distribuir os chamados cinétracts, boletíns informativos en branco e preto de dous minutos e cincuenta segundos, orientados a rexistrar os acontecementos do momento e a establecer vías de comunicación entre estudantes e folguistas.

O compromiso de Godard non rematou co regreso dos folguistas aos seus postos de traballo e dos estudantes ás aulas: o director fundou, xunto a algúns camaradas maoístas, o grupo Dziga Vertov, que prolongou as súas actividades até 1974.

É curioso que Maio do 68 sexa ruido de fondo en Milou en Maio (1989), de Louis Malle, textura cool en CQ (2001), de Roman Coppola, e soño húmido en Soñadores (2003), de Bertolucci. Afortunadamente, este último filme –posiblemente a gran traición sobre a memoria da revolta- presionou o resorte para que Philippe Garrel reaccionara con Les amants réguliers (2004), que ben podería ser, polo momento, o grande (ou máis verdadeiro) filme sobre o 68 e sobre unha utopía que precisaba de ser realizada.

04 abril, 2008

OBRAS MESTRAS DO WESTERN

Comenzamos un novo ciclo de cine adicado ao western. Todos os martes ás 20:30h.

20 febrero, 2008

GROUCHO MARX

UTOPÍA CINEMA comenza un ciclo de cine adicado a Groucho Marx. Todos os domingos ás 22:30h.

14 noviembre, 2007

JEAN LUC GODARD

Reinventando o cine contra o discurso hegemónico por Gustavo Suarez .
Estética, compromiso político, unha infinidade de citas culturais en cada plano e un constante diálogo.
Entre as distintas linguaxes do mundo audiovisual é a constante na filmografía do suízo que alá por fins dos 50 revolucionou xunto aos seus camaradas da nouvelle vague unha certa forma de ver e facer cine.
Samuel Fuller, Marilyn Monroe, o cine italiano, Virginia Woolf, todos e cada un deles forman parte dun imaxinario que por sobre todas cousas pensou a arte como unha forma de resistencia fronte á orde, a moral e os bos costumes.
O seu primeiro filme, "sen alento", é, sen dúbida, unha ópera prima contundente, infestada de homenaxes ao policial negro e a un determinado cine americano. París nunca fora fotografada de xeito tan maxistral como por Raúl Coutard. É a historia dun amor entre un evadido da xustiza e unha americana inesquecible no rostro de Jean Seberg, e é tamén a historia dunha traizón. Logo deste filme, Jean Paul Belmondo iría en camiño de converterse en icona do seu cine. É por eses anos que Godard atópase con Anna Karina, con quen vivirá un apaixonado romance. Filmes como Alphaville, Pierrot lle fau, Unha muller é unha muller, e sobre todo esa homenaxe á prostituta que vende o seu corpo pero non a súa alma, Vivir a súa vida, é a constatación que Godard non filmaba a Anna Karina senón que a acariñaba coa cámara.
Para falar da obra godardiana podemos citar tres momentos definidos: o primeiro corresponde a un xeito máis clásico de filmar, con influencias de Ford, Fuller, e a novela policial americana. Un segundo vinculado á súa etapa política militante co grupo Dziga vertov, xunto a Jean Pierre Gorin e Juliet Bertó. E o terceiro en que comeza a reflexionar sobre as posibilidades da linguaxe dixital e televisivo, así como unha exacerbación da montaxe anárquica e o choque entre son e imaxes.
A mítica revista Cahiers du cinema é parte fundamental desta historia xa que desde as súas páxinas naceu a escola cinematográfica máis importante do cine contemporáneo e é alí onde Godard, Rivette, Truffaut, Rohmer e Chabrol baixo o á de Andre Bazin mostráronlle ás novas xeracións de cineastas o camiño para a súa emancipación da industria cultural. Conta unha anécdota que un día o gran Luís Buñel, moi pouco propenso á crítica cinematográfica agradeceulle a Bazin o feito de habelo axudado a atopar nun dos seus filmes unha infinidade de significados que el ignoraba. E é que os Cahiers conxugaban un profundo coñecemento do cine, a semiología, a filosofía e a situación política. Eran os anos do maio francés e unha situación radical por todas as partes; o free cinema británico, o cinema nuovo brasileiro e a xeración do 60 en Arxentina non fosen posibles sen o espello que significaba o que estaba pasando co cine en pleno corazón de Europa. Nada quedou en pé logo dos nouvelle, nin o cine de qualite, nin a estética tradicional nin o mismísimo festival de Cannes ao que interromperon intempestivamente. É por eses anos que Godard influenciado pola situación política decide que o seu cámara convértase nun fusil e crea o Dziga-vertov, grupo cinematográfico de choque, herdeiro do cine soviético de propaganda. Xa desde o nome as cousas quedan en claro, Dziga-vertov e non Einseinstein ao que consideraban un cineasta burgués.
Títulos como Pravda, Lutta de clases e tantos ortos forman parte do legado deste colectivo, militantes na súa gran maioría maoístas que utilizan ao cine como pizarrón para educar ás masas. O mesmo Godard que filmou en Viet Nam, Palestina, e que dalgún xeito había preanunciado as xornadas do 68 coa Chinoise pasou a un ataque furibundo contra a revista que o viu nacer. Para el non había camiño de retorno. Xa entrado os 80, Save qui pet a vie toma como referencia a Caín e Abel para facer a contraposición entre cine e vídeo, tema de gran parte do seu cine nesta época con obras complexas, herméticas, deformes nun sentido, como son Nouvelle vague, con Alain Delon, Prenom Carmen, con Tom Waits desde a banda de son e pouco e nada de Bizet e a que sería a súa obra máis polémica, Eu saúdoche María, censurada, atacada, coa aparición dos personaxes nefastos de sempre intentando controlar as nosas mentes.
Nos noventa cando comeza a planificar a que sería hoxe a súa obra máis emblemática: as Historie(s) du cinema, previo paso pola Alemaña post muro en Allemagne neuf zero ou o compromiso dos intelectuais ante a guerra dos Balcáns en Forever Mozart, o vello Jean Luc faio de novo, mentres gran parte do cine dedícase a servir de pantalla á farsa actual, el segue incomodando aos poderosos de sempre, desde o cine e desde a vida.
A súa obra monumental dividida en catro capítulos e que en moito podería dicirse que se parece a JLG-JLG, o seu autorretrato, non é a historia do cine contada por Godard, son historias emotivas, de memoria, de beleza, de risco, contada polo artista e o cinéfilo máis que polo crítico. Aquí gustaríame facer un paréntese. Moito se falou do vídeo e as novas linguaxes fronte á imposibilidade de filmar no formato cine, esa postura llorosa foi mantida durante demasiado tempo. Tamén o feito de que a imaxinación e a radiacalidad son cuestións de idade. Agora ben, mentres os noveis cineastas reproducen cos ollos pechados os ditados da estética MTV, cineastas de case oitenta anos, na súa gran maioría producen unha segunda revolución na percepción dos medios audiovisuais, Chris Marquer, Agnes Varda, Resnais, anuncian que a linguaxe audiovisual posúe mil e unha xeitos de abordalo se llo utiliza como un instrumento de reflexión e non como xoguete para mozos aburridos.

As historias de Godard fálannos de cine e o seu analogía co material bélico, do cine italiano, dos produtores de risco como Irving Thalberg, do xenocidio e a complicidade de moitos intelectuais, de morte, de vida. Para quen isto escribe falar de Godard é falar de parte da súa existencia, do seu gusto pola sétima arte, de horas pracer pasadas fronte a unha pantalla. Como esquecer os ollos de Jean Seberg, o final de Pierrot, lle fau, a Isabelle Hupert, tan bela e talentosa como sempre, a esa virxe María tan real e desexable, á máquina intelixente de Alphaville, ese travelling majestuoso e cargado de significado en Toud vai ben, a Brigitte Bardot no desprezo, e así tantos e tantos planos que cambiaron a miña visión sobre o mundo. Coa súa obra non hai termos medios, sedespréza se admira, nunca se ignora. A existencia da arte está para iso. E por sobre todas as cousas, Godard é un artista e con maiúsculas.

09 octubre, 2007

Lembrando a figura do Che Guevara

O xoves dia 11 lembrará-se ao Che Guevara no 40 aniversario do seu asasinato, para iso fará-se unha sesión continuada de documentais e filmes sobre a figura do Che e a revolución Cubana. Ás filmacións poranse no Café Uf R/ p racer 19 Vigo
  • 18 h. o documental La Revolución Cubana y Solidaridad Internacional
  • 20,30 h. “El amigo de siempre, Che” El Guerrillero Heroico visto desde la perspectiva de sus relaciones humanas, en el período que va desde julio de 1957 a agosto de 1958, cuando como parte del Ejército Rebelde transitó por zonas de la Sierra Maestra pertenecientes a la actual provincia de Granma, es presentado en esta primera experiencia en el género de la única televisora comunitaria de Cuba, enclavada en San Pablo de Yao, Buey Arriba, a más 30 kilómetros de la ciudad de Bayamo. Dirigida por cuatro multipremiados directores de documentales: Waldo Ramírez, Rigoberto Jiménez, Marcos Bedolla y Carlos Rodríguez, la serie incluye testimonios de campesinos, combatientes de la guerrilla del Che y colaboradores, que le conocieron de cerca y en su mayoría todavía viven en la serranía.

01 septiembre, 2007

Homenaxe a Ingmar Bergman

O cineclub UTOPÍA CINEMA lembra a Ingmar Bergman.
Bergman é sen dúbida o director máis xenial, profundo e influente dos últimos cincuenta anos. Toda obra maestra realizada na cinematografía mundial do último medio século é debedora do xenio do director sueco. Cando a pantalla dinos algo profundo, e se nos colóca ante o insondable, ineludiblemente pensamos nel. Desde Sukorov a Angelopoulos, desde Woody Allen a Kiarostami, todo director que comprendeu o cine como arte, e a arte como medio de explicar a vida e a morte, tiveron como referente confesado a Ingmar Berman. Con el o cine chega á categoría de Arte con maiúsculas. E algunhas das súas obras están á beira das grandes creacións literarias, pictóricas, musicais etc. da historia da cultura.
CINE CLUB UTOPÍA CINEMA R/ Pracer 19 Vigo.

30 agosto, 2007

Ingmar Bergman

Muerte de Ingmar Bergman
La soledad, la fe, la maldad
Lisandro Otero para Rebelión
En su apartado retiro de las islas Faro murió, hace pocas horas, el cineasta sueco Ingmar Bergman. En los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, su obra causó un entusiasta fanatismo en su legión de admiradores. Ninguno, como él, había tratado antes las adversidades humanas con tanta profundidad y verismo. Tal parecía haberse consumido en la hoguera de las devociones, en los fundamentalismos de la fe religiosa, en la militancia de los dogmas más sectarios. En realidad fue de una estricta racionalidad al filmar su obra en la que solía dar participación a todo su equipo. Pero su estricta educación luterana le dejó una huella profunda. Su padre era capellán del Rey de Suecia y en su hogar se vivía en una estricta atmósfera de metódica devoción.

Solía escribir sus propios guiones, lo cual a veces le llevaba años de labor, pero a sus actores solamente les daba un esquema de la situación dramática en que se encontraban y los dejaba improvisar en torno a esa coyuntura. Solamente utilizaba al mismo equipo de histriones: Max von Sydow, Bibi Andersson, Liv Ullman, Ingrid Tulin, entre otros, que sabían desenvolverse en esas circunstancias. A su Director de Fotografía, Sven Nykist, le daba algunas indicaciones sobre el clima de la narración, la tensión entre caracteres, la luz ambiental que deseaba y dejaba que con esos pormenores decidiera las condiciones de la imagen. Su uso de la participación ajena enriqueció mucho sus filmes con la suma de inteligencias de su equipo. Siempre situaba a sus protagonistas en condiciones de vulnerabilidad e indefensión, enseñanza que aprendió uno de sus discípulos más fieles, Woody Allen. Sus filmes se desenvuelven en un ambiente atormentado y sombrío en los cuales se debate sobre la muerte, la soledad, la fe y la eterna lucha entre el bien y el mal, en un árido debate metafísico. Entre sus discípulos, aparte de Allen, se contaban el ruso Andrés Tarkovsky y el norteamericano Robert Altmann. Bergman no se sintió atraído hacia el cine, en un inicio; se consideraba un hombre de teatro. Dirigió obras para la escena en Helsingfor, Gotemburgo y Malmo, hasta llegar a la dirección del Real Teatro Dramático de Estocolmo, que ejerció de 1963 al 66. Sus puestas en escena de sus favoritos Strindberg y O´Neill cimentaron su reputación. Pero, desde antes, filmes como “El séptimo sello” de 1956 y “Fresas salvajes” de 1957 le habían atraído la admiración mundial. Además, fue autor de filmes como “La señorita Julia”, “La fuente de la virgen” y “Fanny y Alexander”, que le habían conquistado enaltecimientos y honores. Ganó tres Oscares de Hollywood y la Palma de Oro del Festival de Cannes.

Otra de las causas de su éxito fue la extremada economía de sus filmes. Ninguno de ellos costó más de 400 mil dólares y el promedio de su presupuesto era de 200 mil. Solía decir que en Hollywood estaban obsesionados con la taquilla y que eso era la causa de numerosos yerros y deformaciones, por eso nunca dejo de trabajar en Suecia, pese a su nombradía. Realizó cinco matrimonios en los cuales procreó nueve hijos. Vivió de 1976 al 82 en Munich porque el gobierno sueco lo acusó de evadir impuestos. Luego se mudó a la retirada isla Faro, al sur de Estocolmo, donde vivió el resto de su vida y donde falleció ayer. A Bergman hay que reprobarle su reclusión en la intimidad humana en tiempos de grandes conflictos, que ignoró. En Inglaterra practicaban el “free cinema” y en Francia la “nouvelle vague” pero todos trataban de expresar lo mismo, el fastidio de una Europa que había sido sacrificada en el juego de las grandes potencias y estaba harta de ser empleada como chivo expiatorio de las ideologías. El cine italiano de aquellos años se caracterizó, con el neorrealismo, por el uso de la crónica para exponer la cotidianidad y sus contrariedades, de la utilización del arsenal político para denunciar los desajustes sociales. La expresión de esos años va desde “La tierra tiembla”, de Visconti hasta “La dolce vita” de Fellini.

En el curso de la década del cincuenta, e inicios de los sesenta, se produjeron la reconstrucción europea, la explosión urbana, el decrecimiento del campesinado, la construcción de una nueva izquierda. Fue el tiempo de la agresividad macartista en Estados Unidos contra los liberales y del deshielo tras la muerte de Stalin en la Unión Soviética. Ocurrieron la guerra en Corea y el conflicto del canal de Suez, la insurrección de Budapest, la guerra colonial de los franceses en Argelia, el comienzo de la reivindicación de los derechos civiles de los negros en Estados Unidos con la crisis en Little Rock, la Revolución cubana, la erección del Muro de Berlín y el asesinato de John Kennedy. Fue una época rica en acontecimientos que definieron el carácter del pasado siglo veinte. Nada de ello puede percibirse en los filmes de Bergman